No a quienes alejan de su vida a
aquellos que necesitan ayuda. No al
perdón que no nace del corazón. No a la mentira justificada. No a la lástima.
No al rencor.
No al – estoy cómodo acá, ya pasaron
muchos años, mirá si intento algo nuevo y me va mal? – No al demasiado tarde.
No al demasiado pronto. No al nefasto sentimiento de seguridad de aquellos que
creen saber cuáles son los modelos de vida respetables. No al ego. No al
prejuicio. No al largoplazismo. No a la pérdida del asombro por lo simple. No a
la rutina. No a la costumbre. No al – no me gusta lo que hago -
No a la tristeza crónica. No a la
comodidad de la llanura. No a la sordera
de los gritos del alma. No a la certidumbre.
No al abandono de los caminos con
corazón. No al permitir que nuestra brújula esté marcada por los deseos ajenos.
No a la riqueza material. No al – y si hubiese… -
No a la negación. No al
desasosiego. No al constante NO en tu vida. No a todo lo que te hace débil. No
a la mala energía del subte. No al apuro. No a los pensamientos retorcidos. No
a la conveniencia. No a la practicidad de la ausencia de sensibilidad.
Un NO no necesita justificación.
Nace de uno porque si, o porque no. Un NO, no se susurra, se grita como acto de
dignidad. NO es el final de un capitulo.
Solo quien sabe decir NO, puede
decir SI.
Ese NO es una corrección del
futuro…
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